Sobre este drama
Lía padece el síndrome del hambre de piel desde la infancia: solo el abrazo de un hombre puede calmar sus crisis. Durante años dependió de Gael, su amigo de la infancia, quien usó su enfermedad para controlarla y humillarla en lugar de protegerla. Harta de tanto daño, decide alejarse y comenzar de nuevo. Entonces aparece Adrián, un joven que la cuida sin juicios y le demuestra que el amor verdadero no duele. Entre el pasado que se resiste a soltarla y un presente que la invita a sanar, Lía deberá aprender a aceptarse y creer que, incluso con su condición, merece ser amada.