Sobre este drama
El prometido con el que llevaba siete años le apostó su propia boda a su mejor amiga, por cumplir la estúpida regla de la apuesta. Martina no rogó ni lloró: contactó a Sebastián, el hombre que la esperó en silencio todo ese tiempo, y rereservó el mismo hotel… con otro novio. Cuando Emilio lo descubra, ¿se dará cuenta de que lo perdió todo por un juego?